Problemas de Salud: Alternativas Naturales

 

 

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En nuestro blog comentamos noticias y diversos asuntos relacionados con la salud. Hablamos acerca de investigaciones y desarrollos de interés en el campo de la salud física y mental. Nuestra perspectiva es la de la medicina alternativa, sin excluir por eso desarrollos en el campo de la medicina convencional. Visítenos hoy.

 

Artritis Reumatoidea

¿Qué es la artritis reumatoidea?

El término artritis se utiliza para referirse a una gran variedad de condiciones que secaracterizan por dolor, pérdida de movilidad e inflamación de las articulaciones. Aunque la mayor parte de los casos ocurren en adultos también hay niños que padecen de algún tipo de artritis. Las causas pueden ser variadas y entre ellas figuran defectos genéticos, varias enfermedades e infecciones y desórdenes inmunológicos.

Existen dos tipos principales de artritis: la artritis reumatoidea y la osteoartritis. En este artículo trataremos el tema de la artritis reumatoidea. En otro artículo tratamos el tema de la osteoartritis.

La artritis reumatoidea es un tipo de artritis inflamatoria que por lo general afecta a personas mayores de 40 años, aunque puede producirse a cualquier edad. La incidencia de la artritis reumatoidea es de unos treinta casos por cada cien mil personas. Una mayor proporción de mujeres que de hombres la padece. En algunos grupos de indios norteamericanos la incidencia es mucho mayor y entre algunas personas negras de la región del Caribe la incidencia es menor.

Síntomas

 

Los principales síntomas de la artritis reumatoidea son dolor e inflamación en las articulaciones de lasmanos, brazos, o piernas. Una característica de la artritis reumatoidea es que por lo general se presenta en forma simétrica, es decir las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo son afectadas. También se produce insomnio y una sensación generalizada de cansancio. Puede presentarse también una fiebre no muy elevada, palidez, anemia, rigidez matutina, nódulos redondos e indoloros bajo la piel (esto último es por lo general un signo de que la enfermedad es más grave de lo común) y pérdida del apetito, entre otros síntomas. El dolor en las articulaciones generalmente comienza más tarde.

Daños causados por la artritis reumatoidea
La artritis reumatoidea, además de afectar las articulaciones, puede causar daños a otras partes del cuerpo como el corazón, los músculos, los pulmones, los ojos y los nervios. En algunos casos puede presentarse de forma súbita pero es más común que se desarrolle gradualmente afectando cada vez a un mayor número de articulaciones. En la mayor parte de los casos comienza a manifestarse en las pequeñas articulaciones de los dedos de las manos o los pies, las muñecas, las manos, los codos y los tobillos. En algunas personas la artritis reumatoidea sólo presenta unos síntomas leves que duran poco tiempo. Sin embargo, en la mayoría de los casos la enfermedad sigue un curso progresivo y dura toda la vida. La artritis reumatoidea es considerada como la más seria e incapacitante de las diversas formas de artritis.

En las personas de edad avanzada la artritis reumatoidea puede causar deformidades de las manos y los pies. Esto ocurre cuando la artritis provoca debilitamiento de los músculos, encogimiento de los tendones y un alargamiento anormal de la parte anterior de los huesos. Existen casos en que el hueso se erosiona y la articulación se disloca quedando inmovilizada en una posición.

Causas
La artritis reumatoidea es, en muchos casos, una enfermedad autoinmune, es decir es una condición en la que nuestro sistema inmunológico, que es el encargado de defendernos atacando los virus y bacterias que nos invaden, comienza a atacar y destruir partes de nuestro propio cuerpo. Se cree que algún o algunos factores genéticos pueden desempeñar un papel en el desarrollo de esta enfermedad. Sin embargo, no se considera que los factores genéticos sean los únicos involucrados. Se piensa que algún factor externo como un virus o una bacteria puede servir de gatillo disparador que inicia el desarrollo de la artritis reumatoidea.  Se han identificado varios genes que predisponen a ciertos tipos de artritis reumatoidea. Otros casos de artritis reumatoidea son causados por depósitos cristalinos en las articulaciones y por algunas infecciones.

Diagnóstico
El diagnóstico de la artritis reumatoidea puede presentar dificultades ya que otras enfermedades tales como la gota, la fiebre reumática aguda, el síndrome de Reiter, la pseudogota, la enfermedad de Lyme, la espondilitis anquilosante, la artritis psoriática, la artritis gonocócica y la artritis psoriática pueden presentar algunos síntomas similares. En muchos casos se requieren pruebas de laboratorio como por ejemplo, una prueba utilizada para detectar un tipo de anticuerpo conocido como factor reumatoide presente en alrededor del 70 por ciento de las personas que padecen de artritis reumatoidea. Esta prueba no es muy específica ya que el factor reumatoide se puede encontrar en personas que padecen de otras enfermedades como por ejemplo, el síndrome de Sjrogren (un desorden inflamatorio que se caracteriza por excesiva sequedad en los ojos, boca y otras membranas mucosas), enfermedades crónicas del hígado y algunas infecciones. En alrededor del 90 por ciento de las personas que padecen de artritis reumatoidea la prueba que mide la tasa de sedimentación de eritrocitos (los eritrocitos son los glóbulos rojos de la sangre) se encuentra elevada. Esta prueba mide cuán rápidamente los eritrocitos se unen y van hacia el fondo de un tubo de ensayo. También se puede llevar a cabo un examen del líquido sinovial (un fluido que llena la cavidad de la articulación y que sirve de lubricante). Otra prueba que se ha desarrollado recientemente es la que detecta la presencia de un tipo de anticuerpos conocidos como ACP. Esta prueba, es más específica que la del factor reumatoide ya que contrario a lo que sucede con esta última muy pocas veces resulta positiva en personas que no padecen de artritis reumatoidea.

El tratamiento médico de la artritis reumatoidea
En el tratamiento médico de la artritis reumatoidea se pueden emplear desde medidas sencillas como el descanso y una adecuada alimentación, hasta varios tipos de medicamentos y cirugías. Entre los medicamentos utilizados se encuentran los antirreumáticos modificadores de la enfermedad ( DMARD por sus siglas en inglés) que generalmente trabajan reduciendo o suprimiendo las respuestas del sistema inmunológico. Estos medicamentos, entre los que se encuentran la azatioprina (Imuran), el metotrexato (Rheumatrex) y la ciclofosfamida (Cytoxan) son efectivos reduciendo la inflamación de la artritis reumatoidea pero tienen una serie de efectos secundarios que pueden ser muy severos e incluso, fatales, entre ellos toxicidad al hígado y a la médula ósea, inflamación de los pulmones y un aumento en la susceptibilidad a sufrir infecciones. La ciclofosfamida también puede causar sangrado de la vejiga.

También se utiliza un medicamento inyectable llamado Kineret (anakinra). Esta es una proteína artificial que bloquea la interleucina-1 que es una proteína que tiene efectos inflamatorios.

A finales de 2005 se aprobó en los Estados Unidos un nuevo medicamento que también actúa sobre el sistema inmunológico, por medio de un mecanismo novel llamado Orencia (abatacept).  Este es un medicamento utilizado para reducir los síntomas de la artritis reumatoidea y retardar los daños estructurales que ésta causa en pacientes que no han respondido a otros medicamentos. Entre los efectos secundarios de este medicamento se encuentran: problemas respiratorios incluyendo enfermedad crónica obstructiva pulmonar y aumento en la susceptibilidad a infecciones. Otros efectos secundarios más comunes aunque no tan serios son dolor de cabeza, nasofaringitis y náuseas.

Otro tipo de medicamento son los llamados inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF por sus siglas en inglés), una proteína producida por el sistema inmunológico que produce inflamación. Entre estos se encuentran medicamentos como infliximab (Remicade) que se administra de forma intravenosa y etanercept (Embrel) y adalimumab (Humira) que se administra en forma de inyecciones.

Se utilizan también corticosteroides como prednisona. Estos son extremadamente efectivos en reducir la inflamación en las etapas iniciales de su uso. Sin embargo, con el tiempo pierden efectividad. Por otra parte, aunque pueden aliviar los síntomas inflamatorios estos medicamentos no disminuyen el progreso de la artritis reumatoidea. Otro problema serio son los efectos secundarios como osteoporosis, diabetes, hipertensión, cataratas, aumento de los niveles de glucosa, moretones, psicosis, piel que se pone más fina y delicada y otros que pueden afectar casi todos los órganos del cuerpo. Por esta razón son por lo general utilizados por periodos cortos y en las dosis más bajas que muestren efectividad.

Otros medicamentos empleados son los agentes antiinflamatorios no esteroides entre ellos la aspirina y el ibuprofeno (Motrin, Advil). Las dosis empleadas son usualmente bastante elevadas y pueden tener efectos tales como malestar estomacal y daños a la cubierta protectora del estómago. También pueden ocurrir dolores de cabeza, hipertensión, confusión, edema y en algunos casos hasta daño a los riñones. En los Estados Unidos se ha solicitado que los fabricantes de agentes inflamatorios no esteroides incluyan en la etiqueta una advertencia de que pueden aumentar el riesgo de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares así como sangrado gastrointestinal.

Los compuestos a base de oro son otro tipo de medicamento que puede ayudar a reducir las deformidades óseas causadas por la artritis reumatoidea. A corto plazo pueden causar una remisión de la enfermedad. Por lo general se utilizan en forma de inyecciones aunque existe un medicamento de este tipo llamado auranofina (Ridaura) que se utiliza por la vía oral. Estos medicamentos pueden hacer que algunas personas se vuelvan más sensibles a la luz solar. Estas personas pueden sufrir de una erupción cutánea al exponerse al sol o una erupción ya presente puede agravárseles. Otros efectos secundarios son: irritación o dolor en la lengua, un sabor metálico, escozor o erupciones cutáneas, sangrado, dolor o inflamación de las encías, úlceras, llagas o puntos blancos en la boca, los labios o la garganta. También puede ocurrir un descenso en la cantidad de glóbulos rojos de la sangre. Las personas que padecen de enfermedades severas del hígado, enfermedades renales, o ciertos tipos de enfermedades de la sangre no deben utilizar compuestos a base de oro.

La penicilamina es otro medicamento que posee efectos benéficos similares a los de los compuestos a base de oro. Se utiliza en lugar de estos cuando estos no son efectivos, cuando un paciente no los tolera. Sin embargo, también tiene efectos secundarios potencialmente peligrosos, entre ellos supresión de la formación de células sanguíneas en la médula ósea, problemas renales, enfermedades musculares, erupciones cutáneas y un mal sabor en la boca. Cuando estos efectos secundarios se presentan se debe suspender el uso de la penicilamina.

La cirugía es empleada en algunos casos de artritis reumatoidea. Por medio de ésta se intenta corregir las articulaciones que han sido gravemente afectadas. En algunos casos se lleva a cabo un reemplazo total de la rodilla o de la cadera. Este tipo de cirugía puede significar para el paciente mantener su capacidad para funcionar independientemente en lugar de tener que depender casi totalmente de otras personas.

El ejercicio es otro tipo de terapia que puede ser de gran ayuda a los pacientes de artritis reumatoidea. El ejercicio debe ser de un tipo que no imponga estrés o impactos significativos sobre las articulaciones afectadas. Por esta razón uno de los ejercicios más recomendados es la natación y otros tipos de ejercicios acuáticos. Algunos ejercicios van destinados a mantener la capacidad de movimiento de las articulaciones. Diversos tratamientos fisioterapéuticos también son utilizados y pueden ayudar a retardar la pérdida de la función de la articulación.

Alternativas Naturales
Aunque la artritis reumatoidea por lo general no tiene cura es posible por medio del uso de ciertos nutrientes, suplementos y plantas medicinales retardar el progreso de la enfermedad y aliviar la inflamación y el dolor característico de esta enfermedad.

Ácidos grasos esenciales omega-3 - cuando hablamos de ácidos grasos nos estamos refiriendo a las sustancias a base de los cuales se componen las grasas de cuerpo. El término esencial quiere decir que nuestro cuerpo no lo puede manufacturar y por lo tanto debe ser suplido mediante la dieta.  Toda persona necesita cierta cantidad de grasa en la dieta ya que ésta lleva a cabo importantes funciones en el cuerpo. Una característica de los ácidos grasos omega-3 poseen efectos antiinflamatorios, mientras que otros ácidos grasos, por el contrario poseen efectos inflamatorios. Un problema que se ha señalado en la dieta contemporánea es que es sumamente alta en el tipo de grasas o ácidos grasos que promueven estados inflamatorios, mientras que es muy pobre en los que poseen propiedades antiinflamatorias. Existe más de una docena de estudios que demuestran que los ácidos grasos omega-3 son beneficiosos para las personas que padecen de artritis reumatoidea. Los ácidos grasos omega-3 alivian síntomas tales como la rigidez matutina y la sensibilidad en las articulaciones. También se ha encontrado que ayudan a suprimir la producción de compuestos inflamatorios que son segregados por las células blancas de la sangre. La mejor forma de incrementar el consumo de omega-3 es consumiendo pescado de aguas frías como el salmón, las sardinas y la macarela. También se consiguen cápsulas de omega-3. Sin embargo, los ácidos grasos poliinsaturados, grupo al que pertenecen los omega-3 se oxidan fácilmente creando compuestos dañinos y muchas de estas cápsulas poseen una buena cantidad de aceite oxidado. Por esta razón es preferible consumir pescado.

Curcumin este es el pigmento amarillo que le da color al curry. Se obtiene de la raíz de una planta llamada cúrcuma (Cúrcuma longa) que también se conoce como azafrán de la India y turmero, entre otros nombres. Se ha demostrado que posee grandes propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. La actividad antiinflamatoria ha sido observada en estudios llevados a cabo con animales. Algunos estudios con humanos han demostrado efectos benéficos que pueden compararse con los de medicamentos recetados, disminuyendo la duración de la rigidez matutina, aumentando el tiempo que un paciente puede caminar y disminuyendo la hinchazón de las articulaciones. Esto sin los efectos secundarios típicos de los medicamentos recetados. Por otra parte aunque la cúrcuma posee propiedades antiinflamatorias similares a los medicamentos antiinflamatorios no esteroideos no posee propiedades analgésicas directas.

Para lograr efectos antiinflamatorios se recomienda una dosis de entre 400 y 600 miligramos de curcumin tres veces al día. El curcumin frecuentemente se consigue en fórmulas combinadas con bromelina, una mezcla de enzimas derivadas de la piña que se cree puede ayudar en su absorción por el cuerpo. Si se utiliza esta combinación debe ingerirse con el estómago vacío, al menos veinte minutos antes de comer o entre comidas. También se consigue combinada con aceites de pescado, lecitina u otras sustancias que también se cree pueden ayudar a su absorción.

Precauciones - Aunque no se han detectado efectos secundarios con el uso de curcumin algunos estudios de laboratorio y con animales sugieren que puede inhibir las plaquetas de la sangre y aumentar el riesgo de sangrado cuando se utiliza conjuntamente con medicamentos anticoagulantes como aspirina, Coumadin (warfarina) y heparina. O medicamentos antiplaquetas como Plavix (clopidogrel) y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos como ibuprofeno (Advil, Motrin) y naproxeno (Aleve, Naprosyn). Por otra parte, el curcumin puede proteger el estómago contra las úlceras estomacales causadas por estos mismos medicamentos antiinflamatorios.

Otros estudios con animales sugieren que el curcumin puede interferir en el procesamiento de ciertos medicamentos, lo que pudiera hacer que el nivel en la sangre de esta aumente causando reacciones adversas o incluso, graves.

Las personas diabéticas que utilizan insulina o medicamentos deben consultar con su médico ya que el curcumin tiene la capacidad de reducir el azúcar en la sangre y puede que haya que disminuir la dosis de medicamentos antidiabéticos empleados.

Bromelina o bromelaina – es una mezcla de enzimas que se encuentran en la piña. La bromelina posee propiedades antiinflamatorias. Existe evidencia de que la bromelina puede ayuda a reducir la inflamación en pacientes de artritis reumatoidea. Se cree que la acción antiinflamatoria de la bromelaina se debe a la inhibición de compuestos inflamatorios y a la activación de compuestos que descomponen la fibrina, una proteína que promueve la respuesta inflamatoria. La bromelina también inhibe la producción de varios compuestos producidos durante la inflamación que aumentan la hinchazón y causan dolor.

Si ingiere piña procure que sea fresca ya que al congelarla o envasarla se destruyen al menos en parte las enzimas benéficas.

El Jengibre – El jengibre inhibe la formación de compuestos inflamatorios además de poseer propiedades antiinflamatorias directas. También actúa como antioxidante. En un estudio llevado a cabo con un grupo de siete pacientes que no habían recibido alivio con medicamentos convencionales se encontró que todos informaron una mejoría sustancial con diversas formulaciones de jengibre. En otro estudio en el que participaron 28 pacientes de artritis reumatoidea se encontró que el 75 por ciento de estos informaron alivio en el dolor o la hinchazón.

Una dosis que puede emplearse es de entre dos y cuatro cucharaditas de jengibre molido en polvo. Una forma de consumirlo es espolvoreándolo sobre jugos de frutas o vegetales frescos. Compre pequeñas cantidades ya que con el tiempo va perdiendo su potencia. Guárdelo en un recipiente sellado y en un lugar fresco y oscuro para evitar la pérdida de sabor. 

El Ajo y la cebolla – contienen compuestos a base de azufre que ayudan en el proceso de reparación de los huesos, cartílagos y el tejido conectivo. El huevo y los espárragos también contienen buenas cantidades de este tipo de compuesto. Dos estudios basados en datos clínicos que fueron publicados en 1934 y 1935 indican que inyecciones a base de azufre pueden mejorar el dolor y la hinchazón en pacientes de artritis. Se especula que aumentar el contenido de azufre de nuestro cuerpo a través del consumo de alimentos ricos en azufre puede tener un efecto similar.

Ácido pantoténico (vitamina B5) – se ha encontrado que los niveles de ácido pantoténico de los pacientes de artritis reumatoidea son más bajos que en las personas que no padecen esta enfermedad. También se ha encontrado que mientras más altos son estos niveles, menor es la severidad de la artritis reumatoidea y por el contrario mientras más bajos los niveles de ácido pantoténico mayor es la severidad de la artritis reumatoidea. En un experimento reportado en 1980 se encontró que los pacientes que consumieron dos gramos diarios de vitamina B5 en forma de pantotenato de calcio informaron sentir mejoría en la rigidez matutina, el grado de discapacidad, y el nivel de dolor.

Evite ingerir suplementos de hierro o multivitaminas que contengan hierro – se sospecha que el hierro puede promover la destrucción de las articulaciones, el dolor y la hinchazón.

La osteoartritis