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Diabetes: Alternativas Naturales |
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Alternativas naturales contra la diabetes Los Altos Niveles de Glucosa y el Cerebro |
Capítulo 4-1 El tratamiento de la diabetes por medio de la alimentación Secciones de éste capítulo 1 2 3 La alimentación juega un papel importante tanto en la prevención como en el tratamiento de la diabetes. En el caso de la diabetes tipo 1 la alimentación y las otras alternativas naturales que presentamos en esta obra pueden ayudar a evitar numerosas complicaciones, pero no sustitutuyen el uso de la insulina. En la diabetes tipo 2 la alimentación puede evitar que la persona llegue a tener la necesidad de usar insulina. En algunos casos de diabetes tipo 2 en que la persona necesita medicamentos, o incluso insulina, las medidas presentadas aquí pueden hacer que las dosis necesarias se reduzcan. Sin embargo, la persona diabética no debe jamás tomar por su cuenta la decisión de reducir o eliminar el uso de insulina o de otros medicamentos. Cualquier decisión en este sentido sólo debe tomarse en consulta con un profesional de la salud cualificado. La diabetes y la alimentación La alimentación también es vital para ayudar a aquellas personas diabéticas que necesitan perder peso. La reducción de peso puede hacer una gran diferencia. Tanta, que existen casos en que ha logrado que los síntomas de la diabetes desaparezcan. En otros casos, se ha logrado reducir las dosis de medicamentos necesarias. En primer lugar, hay que procurar una alimentación que provea todos los nutrientes necesarios sin un exceso de calorías. Esto, combinado con el ejercicio, ayudará, entre otras cosas, a reducir de peso y disminuir el porcentaje de grasa corporal. Las investigaciones han demostrado que éstos, son probablemente los factores más importantes, tanto para prevenir como para controlar la diabetes tipo 2 y que incluso, en un buen número de casos, esto de por sí es capaz de lograr lo que para todos los efectos es una cura de la condición. Por otra parte, En el caso de la diabetes tipo 1 la reducción de peso no logrará una curación, pero es sumamente importante, ya que las células de grasa en el cuerpo reaccionan fácilmente de manera anormal a la insulina que estos pacientes deben inyectarse. Las grasas y la diabetes Ahora bien, no todas las grasas son iguales. Las grasas pueden provenir tanto de fuentes animales como vegetales. Las de origen vegetal y las del pescado, son las mejores para nuestra salud. Las grasas también se clasifican como saturadas y no saturadas (o insaturadas). Las grasas saturadas son sólidas a temperatura ambiente (por ej. la manteca) mientras que las no saturadas son líquidas (los aceites). Las grasas saturadas provienen mayormente de fuentes animales, aunque algunos productos de origen vegetal como el aceite de coco y el de palma también las contienen. Las grasas saturadas son convertidas fácilmente en colesterol en nuestro organismo. Las grasas no saturadas se dividen en dos tipos: la monoinsaturadas y las poliinsaturadas. Un ejemplo de grasa monoinsaturada es el que predomina en el aceite de oliva y el de canola. Ejemplos de grasas poliinsaturadas son las del aceite de maíz, el de girasol, y el de azafrán; al igual que las conocidas como omega-3, presente en el pescado y las omega-6. Contrario a lo que sucede con las grasas saturadas, las insaturadas tienden a reducir el nivel de colesterol en la sangre.
Un tipo de grasa particularmente dañino, es el representado por los ácidos transgrasos. Los ácidos transgrasos son un producto del proceso de hidrogenación empleado en la moderna tecnología de alimentos. La hidrogenación es un proceso en el que se le añade hidrógeno a aceites que contienen grasas no saturadas, convirtiéndolos en una sustancia semi-sólida. Esto produce un tipo de grasa saturada que no se encuentra en los animales ni en las plantas y que es dañino a nuestro organismo. Entre otras cosas, este tipo de grasa aumenta el colesterol malo y disminuye el bueno y ha sido ligada a numerosas enfermedades. Evite los productos que digan en la etiqueta que contienen aceite hidrogenado o parcialmente hidrogenado, ya que esto es sinónimo de ácidos transgrasos. Este tipo de grasa se utiliza muy frecuentemente en productos tales como galletitas, donas etc. Se encuentran también en la margarina, la manteca vegetal, los aceites procesados, los alimentos fritos y las bolsas de papitas, doritos, pretzels, etc. En términos generales, la mejor alimentación para prevenir y/o controlar la diabetes es una baja en grasas saturadas, tales como las que se encuentran en numerosas carnes, productos lácteos, postres, galletas, etc. También deben evitarse los alimentos muy salados al igual que el exceso de calorías que puede conducir a sobrepeso u obesidad. En un estudio llevado a cabo en 2004 se encontró que mientras más carnes rojas y procesadas (perros calientes, corned beef, etc.) se consumen, mayor es el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Por el contrario, también se encontró que quienes siguen una dieta alta en pescado, legumbres, frutas y vegetales tienen un riesgo mucho menor.
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