Diabetes: Alternativas Naturales

 

 

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Capítulo 4-2 El tratamiento de la diabetes por medio de la alimentación
Rafael Valle Rivera

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Otros consejos sobre la alimentación

 

Consuma maní (cacahuates), almendras y nueces - Existen estudios que demuestran que estos alimentos poseen sustancias que reducen el nivel del colesterol malo y ayudan a proteger el corazón.  Las nueces son particularmente beneficiosas. Son una excelente fuente de proteínas, calcio, vitamina E, hierro y zinc, al igual que de ácidos grasos esenciales. Existen estudios en los que se ha encontrado que el consumo moderado de nueces puede reducir entre un 12 y un 16 porciento el nivel de colesterol LDL (el colesterol "malo"). Dos o tres onzas al día es suficiente. No se exceda, ya que estos alimentos, aunque poseen numerosas propiedades benéficas, también son altos en calorías.

Precaución. Aunque no es muy frecuente, hay algunas personas que son alérgicas a los cacahuates y en algunos de estos casos la alergia puede ser, incluso, tan severa que amenace su vida.

Evite la sal – Es enorme la cantidad de productos alimentarios a los que se les añade sal. En un estudio llevado a cabo en la Universidad de Indiana se encontró que la sal puede contribuir a las enfermedades del corazón, posiblemente contribuyendo a agrandar el ventrículo izquierdo. Esto es especialmente cierto en el caso de algunas personas que por razones genéticas son sensibles a la sal.

Además de contribuir a la hipertensión arterial, también se ha encontrado que aun en las personas que no son hipertensas,  restringir la sal reduce la presión arterial. Investigaciones llevadas a cabo en la universidad de Tulane parecen indicar que una cucharadita adicional de sal al día tiene al cabo del tiempo el resultado de duplicar el riesgo de apoplejías en personas obesas. Según los investigadores, la sal daña las paredes de los pequeños capilares del cerebro y contribuye a un gradual deterioro de la memoria.

Vigile el tipo de carbohidratos que consume: el índice glucémico- No todos los carbohidratos son iguales. Se habla de carbohidratos simples y carbohidratos complejos y se ha señalado que los complejos, contenidos en los vegetales y las viandas, se absorben más lentamente ayudando a mantener estables los niveles de glucosa en la sangre. Sin embargo, la realidad no es tan sencilla. En años recientes se ha popularizado lo que se conoce como el índice glucémico. Esta es una medida numérica de cuán rápido los carbohidratos contenidos en un alimento se convierten en glucosa en la sangre. Mientras más bajo es el número, más lentamente se convierte un alimento en glucosa. Los alimentos con un índice glucémico bajo ayudan a prevenir la diabetes tipo 2, estados prediabéticos, al igual que problemas cardiacos y la obesidad. También nos ayudan a mantener nuestros niveles de energía. Al ayudar a prevenir numerosos problemas de salud, el consumo preferente de alimentos con un índice glucémico bajo también contribuye a evitar problemas asociados a las mismas, tales como enfermedades de las arterias, problemas de memoria e, incluso, cáncer del colon. Algunos alimentos con índice glucémico bajo son:

  • habichuelas
  •  aceitunas
  •  aguacate
  •  lentejas
  •  maní
  •  nueces
  •  almendras
  •  apio
  •  avena (no instantánea)
  •  cebada
  •  pan integral
  •  yogur
  •  fresas
  •  arándanos
  •  berenjena
  •  ciruelas
  •  tomate
  •  uvas
  •  limón
  •  melocotón
  • pastas integrales
  •  garbanzos
  •  espárrago
  •  arroz de grano largo
  •  pepinos
  •  espinaca
  •  ciruela
  •  cebolla
  •  china
  •  ajo
  •  lechuga
  •  col
  •  melón (sandía)
  •  perejil
  •  peras
  •  manzana
  •  leche
  •  zanahoria
  •  brécol (broccoli)

Por otra parte, algunos alimentos con un índice glucémico alto son: el arroz blanco, el guineo, los dátiles, las papas, el pan blanco, la crema de trigo, las hojuelas de maíz (corn flakes) y los pretzels. Lo interesante de estos nuevos estudios es que hay algunos alimentos que contienen carbohidratos complejos y sin embargo poseen un índice glucémico elevado, como por ejemplo las papas. Podemos utilizar el índice glucémico como una guía general, sin embargo, planificar una dieta estrictamente a base del índice glucémico no es enteramente práctico. Muchos alimentos excelentes poseen un índice glucémico elevado y no es conveniente eliminarlos totalmente. Otro elemento a considerar es que el mismo alimento puede variar considerablemente su índice glucémico, dependiendo de varios factores. Por ejemplo, mientras más maduro esté un guineo más alto es su índice glucémico. Igualmente, las pastas, mientras más cocidas y blandas mayor índice glucémico poseerán. Por otra parte, cuando comemos diferentes alimentos en una misma comida el índice glucémico de ésta será muy distinto al de cada alimento individual. Por estas razones resulta muy difícil depender exclusivamente del índice glucémico para saber qué debemos comer. No obstante, sí podemos emplearlo como una guía general para saber qué alimentos enfatizar en nuestra dieta y cuáles consumir con moderación. Claro está, en el caso de alimentos que además de poseer un índice glucémico elevado, son muy poco nutritivos, lo mejor es evitarlos.

Elimine o disminuya drásticamente el consumo de carbohidratos refinados y azúcar - Entre éstos, los productos y las confiterías hechas a base de harina refinada, las pastas hechas a base de harina blanca y cereales procesados. El uso de azúcar en la dieta está asociado a un aumento en los niveles de colesterol y triglicéridos. Su consumo debe evitarse, ya sea refinada o no, a pesar de que el azúcar no refinada contiene algunos nutrientes. Recuerde que el consumo excesivo de  carbohidratos refinados y alimentos de índice glucémico elevado puede causar una rápida subida de los niveles de azúcar en la sangre a lo que poco tiempo después seguirá una baja rápida, pudiendo producirse un estado de hipoglucemia.

Uno de los efectos de los estudios recientes acerca del índice glucémico de los alimentos, es que con ellos se ha comenzado a refutar una serie de conceptos erróneos. Uno de éstos es el relacionado con las frutas y la diabetes. Hasta hace poco tiempo muchos médicos recomendaban a las personas diabéticas que evitaran las frutas ya que éstas contienen fructosa, un azúcar simple que se entendía subía bruscamente los niveles de glucosa. Sin embargo, las investigaciones recientes señalan que la fructosa no causa un aumento brusco en los niveles de azúcar en la sangre. Esto se debe a que para que el cuerpo pueda utilizar la fructosa debe convertirla primeramente en glucosa y este proceso, que se lleva a cabo en el hígado conlleva múltiples etapas y toma un tiempo considerable. Sin embargo, otros azúcares simples se convierten más rápidamente en glucosa. Por esta razón a veces se recomienda la fructosa para los diabéticos. No obstante, tampoco se debe abusar de la fructosa ya que aunque no tiene un efecto marcado sobre los niveles de glucosa, se ha encontrado que puede hacer que aumente el nivel de triglicéridos en la sangre. También tiene la capacidad de combinarse con algunos nutrientes como el cobre, el cromo y el cinc impidiendo su utilización por nuestro organismo. Finalmente, la fructosa es un agente de glicación muy activo. Como ya hemos visto, la glicación es un proceso sumamente dañino que se produce con mayor intensidad en los diabéticos. Por lo general la persona diabética puede ingerir frutas en cantidad razonable sin problemas. Sin embargo hay una serie de productos a los que se les añade fructosa que pueden hacer que la cantidad de esta que ingerimos llegue a niveles en los cuales nos cause problemas.

Vigile el azúcar oculto - Algunos alimentos no mencionan la palabra azúcar, sin embargo esto no necesariamente quiere decir que no la contienen, incluso en grandes cantidades. El sufijo osa (ose en inglés) significa azúcar. Así que cuando vea en la etiqueta de cualquier producto alimentario una palabra como sacarosa, maltosa, lactosa o fructosa, sepa que cada una de éstas es un tipo de azúcar o carbohidrato simple. También el sirope de maíz y el concentrado de jugo de uva blanca que se utilizan como edulcorantes (sustancias utilizadas para endulzar), en muchos productos son una fuente de azúcar. Especialmente problemático es un sirope de maíz alto en fructosa que se utiliza para endulzar numerosos productos, tales como los refrescos, las jaleas y mermeladas, el ketchup y otros condimentos e incluso en algunos productos que se venden en las tiendas de productos naturales.

Consuma una dieta alta en fibra - Esto es beneficioso para todo el mundo, pero en el caso de las personas diabéticas y las que están a riesgo de desarrollar diabetes es doblemente importante. Se ha encontrado que el consumo de fibra puede ayudar a prevenir la diabetes tipo 2 y a los que ya la padecen le provee numerosos beneficios. Muchas personas asocian la fibra con productos tales como el salvado de trigo o la avena. Sin embargo, la fibra incluye mucho más. Es la porción no digestible de numerosas frutas, vegetales, semillas, granos y nueces. Existen dos tipos de fibra, una llamada soluble y la otra insoluble. Aunque en muchos casos cualquiera de los dos tipos provee beneficios, hay diferencias entre ambas y cada una posee ciertas características propias. Las solubles son aquellas fibras que se disuelven en agua mientras que las insolubles no se disuelven. Las fibras insolubles generalmente son buenas para el sistema gastrointestinal. Ayudan a retrasar el proceso de descomposición de los carbohidratos en azúcares simples y a hacer más lento y gradual el proceso de la llegada de la glucosa a la sangre.

Por su parte, la fibra soluble también ayuda a controlar los niveles de glucosa, aunque de un modo distinto. Generalmente hace más lento el movimiento del alimento desde el estómago hacia el intestino. Esto evita una súbita entrada de glucosa a la sangre. La fibra soluble también puede ayudar a evitar los niveles excesivos de insulina y a mejorar la sensitividad de nuestro organismo a esta hormona.

Otra ventaja del consumo elevado de fibra es que contribuye a proveer una sensación de llenura, con lo que ayuda a impedir que las personas coman más de lo conveniente. Siendo el control del peso un elemento tan vital en la vida de los diabéticos, éste en un importante beneficio.

La Fibra y la Etiqueta de los Alimentos

Desde 1994 los alimentos envasados deben contener en su etiqueta, entre otras cosas, la cantidad de fibra que contienen por ración. Si mira la etiqueta de cualquier producto comestible encontrará esta información inmediatamente después de la información sobre la cantidad de carbohidratos.

Una dieta elevada en fibra también contribuye a disminuir el nivel de colesterol en la sangre, ya que la fibra se mezcla con el colesterol y lo arrastra hasta ser eliminado en las heces fecales. Un buen número de personas con elevado nivel de colesterol han reducido éste hasta en un 23 porciento con el consumo de un plato de avena diario, que provee unos 3 gramos de fibra soluble. La avena además de la fibra, contiene ácidos grasos poliinsaturados que aumentan su efectividad para reducir el colesterol. La cebada es otro cereal que provee beneficios similares a los de la avena.

Al comenzar a aumentar el consumo de fibra se debe proceder gradualmente, para evitar malestar estomacal. Por otra parte, existen muchos casos en que luego de un tiempo consumiendo una dieta alta en fibra los niveles de glucosa disminuyen al punto que el médico recomienda una reducción en las dosis de medicamentos.

Por lo general se recomienda que una persona ingiera entre 20 y 35 gramos de fibra al día. Sin embargo, debido a la gran cantidad de comida procesada, carente de fibra, que se consume en nuestra sociedad se cree que muchas personas ingieren menos de 10 gramos diarios.

Los siguientes son algunos alimentos altos en fibra: cereales y harinas integrales, la mayoría de las frutas frescas, ciruelas secas, nueces, semillas, vegetales frescos, arroz integral, brécol, coliflor, todos los tipos de salvado (bran), habichuelas guisantes y lentejas. Varios estudios han encontrado una significativa relación entre el consumo de estos alimentos y una reducción en el riesgo de desarrollar diabetes y enfermedades cardiovasculares.  Una recomendación para aumentar el consumo de fibra y obtener importantes nutrientes es comer frutas como la manzana y las uvas con su cáscara. Las papas también proveen más fibra cuando se comen sin pelar. Además, prefiera los cereales y el pan integrales. Éstos han demostrado ser más beneficiosos a la salud que los hechos a base de harinas refinadas. Además de su contenido en fibra, los cereales integrales contienen una gran cantidad de vitaminas, minerales y otros compuestos que pueden tener ayudar a mejorar nuestra salud y que no están presentes en los productos refinados.

Haga sus comidas más pequeñas y frecuentes.  Recuerde que las personas diabéticas tienen dificultad para procesar grandes cantidades de alimentos de una vez.

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