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Antes de continuar hagamos una distinción.  Por lo regular el público utiliza el término pesadilla para referirse a cualquier sueño desagradable.  Ahora bien, para los investigadores este es un término poco preciso.  Muchos por tanto utilizan los términos “sueños de ansiedad” y “terrores nocturnos”. Según esta clasificación las pesadillas verdaderas son sueños de ansiedad, es decir,  sueños que nos despiertan en un estado de temor o angustia  y que por lo general se dan en el período de sueño MOR.  Las pesadillas usualmente nos presentan imágenes sumamente vívidas que se recuerdan fácilmente al despertarnos.  En los Estados Unidos entre el cinco y el siete por ciento de la población se queja de tener un problema de pesadillas. Más mujeres que hombres se quejan de pesadillas.  Como siempre hay quienes no se quejan y no acuden a buscar ayuda, se estima que el número de personas que padece de pesadillas debe ser considerablemente mayor.  Las personas que sufren de pesadillas frecuentes también tienden a padecer de depresión e hipocondria y a utilizar alcohol, tabaco y tranquilizantes en mayor medida que las demás personas.  Por otra parte, también se ha descubierto que las personas sensibles y retraídas tienen una mayor proporción de sueños desagradables y pesadillas que quienes poseen un carácter más fuerte. Hay un pequeño grupo de personas que padecen de pesadillas muy frecuentes.

En la mayor parte de los casos el estrés y la ansiedad  son la causa inmediata de las pesadillas. Otros factores que pueden causar pesadillas son: enfermedades con fiebre, comer inmediatamente antes de acostarse, efectos secundarios de algunos medicamentos, consumo excesivo de alcohol y desórdenes del sueño tales como la apnea y la narcolepsia.

Contrario a las pesadillas, los terrores nocturnos se dan más bien durante las primeras dos horas de habernos quedado dormidos, al entrar en la cuarta etapa del sueño.  En los terrores nocturnos la persona se despierta agitada o asustada pero casi nunca recuerda nada sobre el contenido del sueño.  Al despertar comúnmente la persona presenta un estado de confusión.  Este tipo de sueño es especialmente común en los niños de entre 8 y 10 años de edad y por lo general disminuye con la edad.  Cuando se presentan en los adultos pueden ser aún más perturbadores que en el caso de los niños.

Lo que generalmente se conoce como pesadillas ocurre casi siempre cerca de la hora en que regularmente nos despertamos. Muchas de estas pesadillas van acompañadas de sensaciones extremas y de sentimientos desagradables tales como miedo, angustia, ira, tristeza, ansiedad o frustración.

Hasta hace poco tiempo se pensaba que las pesadillas nos hacían despertar automáticamente a causa de la fuerza de las emociones que generan que pueden ir desde el miedo y la ira hasta la tristeza y la frustración.  Sin embargo, estudios recientes demuestran que hay ocasiones en que aún el sueño más desagradable no logra despertarnos  Por esta razón algunos investigadores sugieren reservar el término pesadilla para aquellos en que la persona se despierta y el término sueño malo o desagradable para aquellos casos en que el contenido es sumamente desagradable pero la persona no se despierta.

Si bien las pesadillas y los sueños desagradables ocurren con bastante frecuencia en personas normales, bajo ciertas circunstancias se incrementan aún más o adquieren ciertos temas comunes.  Las personas que han pasado por situaciones sumamente traumáticas, los veteranos de combate, las personas que han sido abusadas sexualmente, los que han sobrevivido a algún desastre o que han sido torturadas tienen una alta incidencia de pesadillas.  En muchos casos en estas pesadillas se repite el evento traumático que las inició.  Esto es indicio de un proceso normal de sanación.  Por lo regular estas pesadillas irán disminuyendo en frecuencia e intensidad a medida que el proceso de sanación avance.  Sin embargo, se dan casos en que pasan semanas o meses y las pesadillas no muestran indicios de disminuir.  Cuando esto sucede es conveniente buscar ayuda profesional.

Las personas que están pasando por períodos de tensión,  que están en medio de un proceso de divorcio, que han perdido a un familiar o amistad cercana, que han sido despedidas de su empleo, o que por el contrario, han sido promovidas, los nuevos padres o nuevas madres, entre otros, tienden a tener sueños desagradables.  En los sueños de estas personas tienden a tener ciertas similitudes o a presentar ciertos temas comunes.  Si usted conoce a una persona que tiene algún sueño parecido a los suyos o que sueña con temas similares a los suyos es posible que el hablar y compartir los sueños con esa persona le provea a ambas alguna clave o pista para  entender el porqué de sus sueños.  La interpretación final de sus sueños, sin embargo, solo la puede hacer usted tomando en cuenta sus circunstancias particulares.

En el sueño nuestro inconsciente entra en contacto con partes de nuestra mente a las que prestamos poca o ninguna atención mientras estamos despiertos.  Se ha dicho que en el sueño nuestro inconsciente es un detector de problemas.  Según Gillian Holloway la parte de nuestra mente inconsciente que inventa y produce la trama de los sueños tiene varias funciones.  Una de ellas consiste en buscar cualquier cosa que sea o que pueda convertirse en un problema o amenaza para nosotros, nuestra familia o allegados.  Esta amenaza puede ser a nuestra integridad física o a nuestra felicidad o nuestra libertad.  Es por esto que los sueños desagradables son tan comunes.  En el sueño nuestra mente está ocupada atendiendo aquellos asuntos que nos pueden causar problemas y enfoca su atención particularmente sobre los retos que tenemos pendientes y sobre aquellos aspectos emotivos de nuestra vida  que aún no hemos resuelto.  Por esta razón es que algunas personas continuamente están teniendo sueños que les provocan suma ansiedad.  Mientras no atiendan adecuadamente el problema o la situación que provoca dichos sueños es casi seguro que continuarán teniéndolos.

Cuando tenga un sueño que le cause temor o ansiedad no corra a interpretarlo según le diga algún charlatán o sabelotodo de los que desgraciadamente abundan. Se sabe que existen muchos temas comunes en los sueños.  Muchas personas sueñan que los persiguen o que caen por un precipicio.  Sin embargo, recuerde que nadie conoce su vida mejor que usted y a pesar de que existen algunas herramientas para ayudarnos a captar el significado de nuestros sueños lo que cada imagen en particular significa en el caso suyo solamente usted lo puede determinar.

Dijimos que una de las funciones de los sueños consiste en detectar problemas.  La otra función a la cual haremos referencia aquí es la de mejorar nuestras destrezas de supervivencia. Hay ocasiones en que los sueños nos pueden ayudar a encontrar o incluso pueden proveernos respuesta a problemas que  no habíamos encontrado estando despiertos.  Los sueños desagradables y las pesadillas aun cuando no nos provean con una solución inmediata a nuestros problemas se encuentran aunque usted no lo crea entre los más útiles y significativos de los sueños.  Estos sueños nos presentan en forma vívida y difícil de olvidar algunas circunstancias, pensamientos y sentimientos que en la prisa de la vida cotidiana hemos desatendido.  Nos señalan la naturaleza de los problemas y conflictos a los que nos enfrentamos y atraen nuestra atención hacia la relación entre nuestros problemas presentes y nuestro pasado.  Nos advierten sobre la posibilidad de peligro si continuamos por el mismo camino.  Al presentar en forma dramática y vívida nuestros más íntimos temores y ansiedades los sueños desagradables pueden servirnos de “ensayo” o práctica para la vida diaria.  Nuestros sueños desagradables e incluso aterradores pueden proporcionarnos el valor para actuar en nuestra vida diaria disminuyendo considerablemente el temor a lo que habrá de suceder puesto que ya en el sueño hemos visto y enfrentado lo peor que nos pudiera suceder.

Pesadillas y sueños desagradables

Ciertamente, no todos los sueños son agradables.   Algunas personas sufren pesadillas tales que  pueden ser catalogadas entre las más aterradoras experiencias que puede experimentar un ser humano.  Existen estudios que señalan que dos terceras partes de los sueños no son agradables.  El miedo y la ansiedad son dos de los elementos que con mayor frecuencia se presentan en los sueños de la mayoría de las personas.  Muchas veces un sueño perturbador, una imagen terrorífica en nuestros sueños tiene la capacidad de ser más fácilmente recordada que casi cualquier otra imagen.  Muchas personas informan que continuamente les viene a la mente la imagen aterradora de un sueño que tuvieron la noche anterior o incluso dos o tres noches atrás.

En la antigüedad se pensaba que los sueños aterradores y las pesadillas eran producidas por diversos tipos de espíritus malignos.  El famoso psicólogo Ernest Jones escribió en 1931 un libro sobre las pesadillas en el que argumentó que éstas contribuyeron en gran medida a la creencia en fantasmas, demonios y vampiros.

Cuando tenemos un sueño desagradable o aterrador es natural que nos preguntemos por el significado del mismo y qué lo ocasionó.  Sabemos que un sueño terrorífico puede ser el aviso de que algo anda mal, especialmente cuando el propio sueño o la temática del mismo se repite durante varias noches.  Por otra parte eso no necesariamente quiere decir que estemos a punto de enfermarnos de gravedad o volvernos locos.  Los sueños son una película, un drama que nuestra mente crea basándose en cómo nos sentimos ante las circunstancias de nuestra vida y nuestra respuesta a las mismas.


En los Estados Unidos entre el cinco y el siete por ciento de la población dice sufrir un problema de pesadillas.





 Los terrores nocturnos se dan más bien durante las primeras dos horas de habernos quedado dormidos, al comenzar la cuarta etapa del sueño.




Las personas que están pasando por períodos de tensión tienden a tener sueños desagradables